Una Conversación con Catalina Arroyave Sobre su Debut Como Directora de Cine

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Hace tan solo un par de semanas, la cineasta de Medellín Catalina Arroyave estrenó su primera película en el festival internacional SXSW. El camino que la ha traído hasta este momento no ha sido precisamente corto. Por el contrario, siempre quiso ser directora, y ha trabajado duro para lograrlo.

El tráiler de Los Días de la Ballena, es suficiente para mover las fibras de quienes se han criado en Medellín, pues emociona de sobremanera la existencia de una historia de rebeldía que fielmente representa tantos de los diversos elementos de la ciudad. Al liberarse a través de su arte, Catalina libera a una ciudad entera que frecuentemente en el cine ha estado confinada a visiones miopes y sensacionalistas.

Hablamos sobre ser mujer y dirigir cine en Latinoamérica, el camino recorrido y el que queda por recorrer. No se pierdan esta increíble conversación.

Cómo empezó tu carrera? Por qué tomaste la decisión de ser directora de cine?

Yo siempre he escrito. Desde que soy muy pequeña. Crecí siendo muy cercana a mis tíos, a mis papás y a mi abuela, porque no tengo hermanos y durante mucho tiempo ellos fueron mis grandes compañías. Escuchando todas sus historias, las discusiones y las conversaciones que tenían, por supuesto empecé a tener una imaginación un poco desbordada y desde muy chiquita empecé a escribir.

Escribía cuentos y poemas y luego me interesé mucho por la música. Cuando estaba en el colegio cantaba y también escribí una obra de teatro -y cuando llegó el momento de pensar qué quería hacer en la vida, me pareció que el cine podía reunir todas las cosas que me apasionaban.

Para mi familia era difícil que yo me fuera a estudiar a otro lugar y en ese momento en Medellín no había carreras de cine, entonces empecé estudiando comunicación en la Universidad EAFIT. Me demoré un buen rato en lograr hacer películas, pero sí, siempre fue un camino que tuve claro.

Qué obstáculos has tenido que superar, especialmente como mujer, en la industria del cine colombiano y latinoamericano?

He pensado muchas veces en eso, en cómo ser mujer ha afectado el camino de llegar hasta acá, y tengo varias consideraciones.

La primera es que hay que navegar cosas tan pequeñas como el pensamiento familiar. Por ejemplo, da más susto que una mujer se vaya para otra ciudad a estudiar en un mundo artístico. Creo que si yo hubiera sido hombre, hubiera sido diferente. Desde cosas como esas el camino empieza a tener que pasar por otros lugares. Mirá que yo tuve que esperar hasta el cuarto semestre de mi carrera para poder irme a Argentina a estudiar cine.

Otro tema es la desconfianza. En distintos ámbitos hay personas que dicen ‘para qué te vas a poner a hacer eso’, ‘es muy difícil’, ‘para qué te vas a poner a dirigir’ y sumado a eso, sobre todo cuando uno está empezando, las historias que uno tiene para contar le dan vergüenza. Uno constantemente piensa, ‘será que mi punto de vista tiene otro lugar? Será esto sí le va a importar a alguien? Será que esto sí va a ser valioso?’ A mi me costó mucho al principio vencer esa idea de que lo que yo tenía para contar sí le iba a interesar a otros.

Photo by María Paulina Pérez - Courtesy for  Mindful Feminism

Photo by María Paulina Pérez - Courtesy for Mindful Feminism

Yo creo que todo este tema de lo femenino apenas está encontrando un lugar válido en occidente, pero han pasado muchos años de cantaleta, de escuchar que ‘esas son bobadas, de que eso no le importa a nadie, de que para qué te vas a poner a contar eso tan chiquito y tan pendejo’. En esencia, me parece que estas batallas de confianza que aparentemente son pequeñas, silenciosas e interiores, son las que tienen que ver más con ser una mujer que quiere ser directora. A la vez creo que son las más determinantes para uno decir sí, me voy a mandar, voy a hacer esto y voy a ser una directora de cine!

Cuando ‘te decidiste’ la actitud de las personas a tu alrededor, de aquellos que no creían en ti, cambió? O esas voces negativas siempre están presentes y hay que aprender a navegarlas?

Yo creo que las voces negativas siempre están presentes. Incluso ya en el rodaje de la película había gente que me decía, ‘pero por qué estás haciendo esto así? Pero si será que esta es la manera?’ A mi me parecía perfecto que opinaran y que el rodaje fuera horizontal de muchas formas, pero había personas que me decían, no será que te tenés que poner en otra tónica para dirigir -una tónica más vertical?

Afortunadamente tuve a mis compañeros de Rara que son maravillosos [Rara es un Colectivo Audiovisual cofundado por Catalina en el 2010]. Nosotros construimos un eco-sistema en el que nos protegemos y nos ayudamos bastante, y como llevamos tanto tiempo trabajando juntos, para mi eso era una gran fortaleza; sentirme respaldada por mis amigos.

Cuando uno tiene muchas voces en contra, tiene que tratar de rodearse de gente y voces de aliento en las que crea mucho. Mis amigos y amigas has sido pilares muy importantes en mi vida. Por ejemplo, escribiendo el guión yo decía ‘no, esto no sirve para nada, es una basura, yo para que estoy haciendo esto? -porque además fueron tres años de escritura- cuando yo decía ‘esto es una tontería, esto no le importa a nadie,’ siempre aparecía alguien que me decía ‘dale, seguí, esto vale la pena.’

Entonces creo que eso ha sido fundamental. Hay que tener un círculo cercano que le haga barra uno, que le ayude a sortear esos momentos de dificultad que no son pocos.

Entre el momento en el que empezaste a escribir el guión y terminaste la película, cuánto tiempo hubo?

Empecé a escribir el guión en el año 2014, entonces fueron cinco años de trabajo.

Para las personas que no se han visto la película, podrías contar un poco de qué se trata?

La película cuenta la historia de Cristina y Simón que son dos amigos muralistas y grafiteros que viven en Medellín. La conversan, la caminan y la hacen suya a través de su arte. Cristina está viviendo un momento difícil porque su mamá se ha ido de la ciudad y ella ha tenido que irse a vivir con su papá, con el que tiene una relación distante. Se refugia mucho en Simón su mejor amigo y en una casa colectiva que ellos tienen que se llama La Selva. Esa casa recibe una amenaza, les hacen un rayón en la pared del frente amenazándolos por la actividad de denuncia que ellos hacen. Cristina y Simón deciden pintar sobre esa amenaza el mural de una ballena y eso desencadena un conflicto con los poderes que los rodean.

Cómo surgió la idea de contar esta historia?

Pasaron varias cosas al mismo tiempo. La primera fue que yo estudié en un colegio privado, en un colegio de monjas y luego pasé a estudiar a EAFIT. Cuando salí de la universidad y empecé a trabajar en cine, me estrellé con un montón de realidades de la ciudad que de alguna manera habían estado siempre muy cerca de mi, porque yo crecí al lado de la Comuna 13. Pero yo estaba un poco protegida de ciertas circunstancias que han sido la realidad de nuestra ciudad por décadas.

Empecé a trabajar como asistente de dirección en distintas películas y cortos y a entender que había territorios de nuestra ciudad que no eran neutrales y que había que pedirle permiso a la gente que mandaba en esos territorios para rodar ahí. Y yo muy impresionada con esa lógica, que sigue siendo la lógica de nuestra ciudad en muchas zonas, empecé a sentir la necesidad de hablar sobre eso, del control territorial de los combos.

A su vez, he sido un espíritu que se ha encontrado con distintas cosas con las que no ha estado de acuerdo por mucho tiempo y yo necesitaba hablar sobre eso; sobre crecer, crecer siendo una mujer en la ciudad de Medellín.

Todo eso se juntó con que yo soy muy amiga de una artista urbano grafitero muralista, que lleva mucho tiempo contándome las historias de cómo es pintar en la calle, y yo veía el trabajo de él, el trabajo de otros grafiteros y otros muralistas y empecé a pensar que el arte urbano era una gran forma de contar esas dos cosas, de hablar sobre crecer y sobre el territorio, pero también de hacerlo a través de una experiencia visual que fuera potente e interesante. Pensé, ‘si voy a hacer una película vamos a hacer que se vea’, y el arte urbano me parecía una forma muy potente de hacerlo.

Cuéntanos un poco sobre el rol de la música en la película.

Yo siempre canté, siempre me interesó mucho la música, y cuando fuimos a elegir las canciones para la película, estaba enamorada de muchas. Me había dado cuenta de que el arte urbano en Medellín, que tiene un componente muy importante de Hip Hop, tiene además otros exponentes muy interesantes, y empecé a sentir que la película también podía ser una plataforma para que escucháramos géneros muy bellos de la ciudad como la Salsa y el Rock N Roll. Finalmente, la película tiene ocho canciones y solamente dos -un reggeaton y bolero- no son Medellín, de resto todo es de la ciudad y eso ha sido muy gratificante.

La película es un síntoma del momento actual de Medellín, lo he dicho varias veces porque en verdad lo creo. Más allá de que yo haya contado una cosa que me interesaba, sé que también ha sido una plataforma para distintos artistas, grafiteros y muralistas, para que la nueva generación del cine pueda hacer una peli, y los nuevos músicos se escuchen en una plataforma diferente.

La energía creativa que circula por una película es mucho más que la energía del director o la directora, en realidad hay muchas personas involucradas y todas empiezan a darle algo a la película. Necesariamente se vuelve una experiencia que supera la propia. Es una experiencia colectiva y todo lo que está ahí, sostiene a todas las personas que han estado aportando algo al producto final. Realmente la ballena es un síntoma de muchas personas y como todos somos de acá, es un síntoma de la ciudad.

Hasta este momento, cuál ha sido la sorpresa más grande que te has llevado con las reacciones a la película?

Esto ha sido súper impresionante para mi. Como el proceso fue tan largo, muchas veces uno pierde la confianza, luego otra vez la recupera. En el montaje que duró un año, hay muchas decisiones que uno toma; se equivoca entonces vuelve y las replantea. Nosotros presentamos la película a distintas personas mientras la estábamos haciendo y como hubo muchas versiones, uno se acostumbra a que la crítica sea muy dura.

Lo que ha sido muy sorprendente, muy bello, es que realmente una audiencia amplia se ha conectado con lo que está en la película.

Cuando uno hace una película, pone varias cosas que son mensajes para que la gente entienda -cosas que tienen que descifrar, entender y decodificar. Uno muchas veces se pregunta ‘será que esto sí va a llegar? Será que todas estas preguntas, inquietudes, todo este trabajo de investigación, sí lo va a poder leer el espectador? Y lo que ha pasado para mi gran alegría es que muchas de esas inquietudes sí han llegado a quienes han visto la peli y eso es hermoso, es muy emocionante.

Qué le dices a la generación que viene detrás –y especialmente a las mujeres- que sueñan con lograr lo que estás alcanzando en este momento?

Me parece muy importante desmitificar un poco el cine. Hay personas que creen que ser un director o una directora de cine es estar rodeado de estrellas, de glamour, de alfombras rojas y champaña. Nada más lejos de la realidad. En realidad llegar a hacer la dirección de una película implica mucho trabajo. Es un proceso en donde hay que profundizar en cosas personales, casi nunca es fácil hacer eso, entonces uno tiene que estar dispuesto a abrirse y a exponerse a la crítica. Mejor dicho, hay que estar preparado para trabajar duro.

También me parece importante decir que hace unas generaciones en una ciudad como la nuestra, había una sensación colectiva de que era muy difícil, casi que imposible hacer una película. y gracias a las experiencias que nosotros hemos empezado a tener, cada vez es más evidente que sí es posible, que sí se puede hacer y que se puede hacer de una forma constructiva.

Entonces lo que yo le diría a la próxima generación es que se prepare, que se pongan los tenis y que arranquen, porque evidentemente se puede, es posible y es una experiencia muy bella, pero implica un camino de trabajo largo.

*Encuentra aquí la versión de la entrevista en Inglés.

*Esta entrevista ha sido editada y condensada para mayor claridad.

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